Eltayabamba.- Cincuenta años de vida de nuestro Colegio Santo Toribio, cincuenta años brillando en el universo educativo de Tayabamba; hoy te recuerdo como si fuera ayer y sé que no podré olvidarte, porque cuanto más lejos esté de ti, mas me acerca a tu memoria . Sin embargo , ando lleno de ti por los caminos infinitos, detrás de las recuerdos y las nostalgias de aquellos años de estudiante donde se acrisoló una vorágine de sentimientos de amor y nostalgia hacia ti ; ese bullir de energía en nuestras correrías por tus pasadizos y aulas , las broncas ,los desfiles , los cuadernos irreverentes doblados en nuestros bolsillos; nuestros profesores : Julio Campana, el “Chueco” Juan Caballero , el “Cuy Benites”, el padre “Cañas”, Gilberto Flores, Tulio y Edie Noriega y tantos otros que marcaron nuestras vidas para siempre y que viven en forma especial en un rincón de nuestro corazón.

Mis compañeros de la promoción 1976: “Fonsho” Torres , “Mosco Dampier Guillén , “Nashe” Chávez, “Shingo Blanco”, “Negro Celìn ” Torres Lopez , el “Mudo “ Caballero, El “Curci” Rafael Salazar, El “Cashti” Cèsar Castillo, “Tegego” Terry, “Chacha” Freddy Noriega, el personaje de mi cuento “El venau de Vijus” , Máximo Huamán , “El Alemán” Fernado Delgado, ,Wilmer Caldas , Rafo Ortiz Cliford Roldán , “el Peregrino” Olmedo Viera y Arturo Lecca , y tantos otros compañeros de los que queda el recuerdo más intenso y hermoso de mi vida.
Santo Toribio, Colegio amado siempre estarás presente en nuestros recuerdos, en nuestra conciencia y nuestra alma y en el amor a la tierra Tayabambina. En este día especial, te dedico estas líneas como tributo a tu memoria.
COLEGIO SANTO TORIBIO
Colegio amado, que albergaste la humanidad
de mis años juveniles
las emociones incendiadas
de doctrinas inocentes
de juegos de encanto, de horas de lumbre
de clases y bohemias
y las historias que el padre Cañas
escogía cada tarde
para alimentar nuestra alma.
Faro luminoso que iluminas
las conciencias Patacinas
Testa altiva del saber
corazón de sándalo
dame tus alas para volar
tras las estrellas y conquistar
las mil palabras que dejaron
los atardeceres en tus pizarras
para que el tiempo
me las empozara en el alma.
Puño libertario
relámpago eterno de luz
alumbra el camino del bien y la verdad.
Alma madre que cobijaste en mi corazón
la rebeldía y la esperanza
e impregnaste en mi alma
el temple de tus años y tus maestros.
Colegio amado ha pasado tanto tiempo detrás de tus aulas
y las huella que dejaron los amaneceres
retumban en el horizonte.
Aquél famoso equipo
“Los Tupamaros”, que brilló
Por su juventud
en los campeonatos Toribianos,
han hecho crecer en mi
tu altivez de padre de mis convicciones .
Julio Corvera (Promoción 1976).
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