Eltayabamba.- Luego de culminada la segunda guerra mundial (1939-1945) empezaba una nueva era en el planeta; los 100 millones de soldados que se movilizaron en todo el mundo, en su mayoría jóvenes menores de 30 años, vieron la destrucción de cientos de ciudades y pueblos, y concluyeron que el futuro solamente tenía dos vías: la reconstrucción y el cambio de pensamiento en el mundo; es decir, dejar atrás las estructuras mentales de un mundo viejo, aquel que fue destruido por la inteligencia y la máquina.

En el Tayabamba de hoy, según lo palpado, estamos en el momento preciso para tomar la misma determinación que tuvo la juventud de la posguerra, dejar atrás las estructuras mentales que han enlodado a nuestra provincia y ponerla en el carril como provincia emergente.
¿Por dónde empezamos?
El primer y fundamental paso es, terminar con el “Tayabamba incubadora” en donde los polluelos viven hasta el quinto año de secundaria y luego emigran a “la costa”.
Tayabamba y nuestra provincia se desangra año tras año en su recurso humano a causa de que la juventud emigra impulsada por el paradigma “seguir estudiando”, inyectado en nuestra mentalidad patacina.
Cuando llegue a la Universidad de Panamá, me choque con una gran sorpresa, los hijos de los ricos estudiaban en la noche, porque en el día trabajaban; en tanto que los hijos de las familias pobres, estudiaban en el día, y sus padres les pagaban los estudios; entonces entendí porque unos eran ricos y otros seguían siendo pobres. Algo semejante sucede en nuestra provincia de Pataz.
El segundo paso importante es que en nuestros hogares patacinos y en nuestras aulas de clase se deje de inocular en la cabeza de los niños el falso ideal de aspirar a poseer un título universitario tradicional.
Ese deseo medieval de “ser alguien” con titulo, ya fue superado hace varios siglos en Inglaterra, Alemania, Japón, y en la mayoria de los paìses desarrollados; y fue sin esa tela de araña mental que se levantó los Estados Unidos como un país rico y poderoso; y eso nadie lo puede negar, los gringos son ricos y poderosos por su simplicidad y practicidad para el logro de metas sin tantas letras en la cabeza.
En Estados Unidos, y otros países de avanzada, se estudia solamente hasta el tercer año se secundaria, y luego los jóvenes salen al mundo en donde tienen que ganarse la vida; porque la mente se embota cuando se le llena de mucha información, sumas y letras, y convierte al individuo en impráctico y prejuicioso.
Nos preguntaremos ¿Y los países desarrollados no requieren de científicos para sostener su poder tecnológico e industrial?, la respuesta es muy sencilla: Los científicos y expertos, son menos del 1% de la población estudiantil, los demás van al sector empresarial; en tanto que aquí en Tayabamba o en el Perú, sucede al revés.
Necesitamos un tayabambino, un patacino libre, que no tenga vergüenza de trabajar con las manos, de abrir una panadería, una carnicería, ser guía de turista, mecánico, carpintero, vendedor, etc., en nuestra provincia necesitamos generar riqueza no engordar nuestro ego con “un titulo” o “con el prestigio”.
Durante los últimos viernes he sentido una gran satisfacción cuando he visto en la plaza de nuestra ciudad una singular feria organizada por el colegio Angelo Pagani, en donde los jóvenes experimentan la oferta y la demanda vendiendo delicias culinarias como anticuchos, mazamorras, empanadas, refrescos y otros manjares preparados por ellos mismos.
No cabe duda que en Tayabamba estamos a punto de romper los perjuicios que nos han encadenado largamente, y separado de los medios que generan riqueza con el trabajo honrado.
Despertar entre los jóvenes tayabambinos el espíritu empresarial es el secreto para impulsar a nuestra provincia hacia el desarrollo sostenido, porque solo así Tayabamba dejara de ser una incubadora en donde la juventud vive hasta terminar la secundaria y luego emigra para nunca volver.
¿No hay oportunidades en Tayabamba?
Si hay, y muchas más de las que nos imaginamos, pero para verlas, primero hay que despojarnos del chip que nos han metido en cabeza: “el titulo” como sinónimo de prestigio. Y como decía un amigo colombiano conferencista “nos ilusiona ingenuamente el Status aunque andemos Pelatus”.
Felicito a los jóvenes y niños que salen por las calles de nuestra ciudad gritando “tamales, tamales” para persuadir a sus clientes. Estos son síntomas que los perjuicios en nuestro Tayabamba están a punto de colapsar y el espíritu empresarial a punto de despertar.
Joven tayabambino, no olvides esto: si te vas de nuestra tierra, aunque alcances los más altos logros, siempre recordaras que los momentos más felices los tuviste en el Tayabamba que abandonaste; y veras que otros pueblos progresan por el trabajo y la entrega de sus propios hijos.
Tayabamba debe dejar de ser la incubadora y convertirse en una tierra de oportunidades, semilla que debemos sembrar en los surcos de nuestra mente y nuestro sentir, solo así nos impulsaremos como una provincia exitosa.
Por: Arnold Melgarejo López
REDACCIÓN DIGITAL Eltayabamba.Com
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