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Opinión
Una lección para no olvidar
Por: Guillermo Ortega

Comunidad LV

 

Eltayabamba.- Tenían mucho por decir, quizás una rabia contenida, una impotencia que desbordaba por dentro, hasta que se propusieron y lo hicieron, bajaron dijeron su verdad, dieron una lección, dejaron una advertencia y retornaron triunfadores a las alturas.

Así sucedió el pasado viernes, cuando un grupo compacto, pero decidido de comuneros de La Victoria entre hombres y mujeres irrumpieron por las calles de la ciudad capital y dejaron sentada su posición frente a propios y extraños. Aparecieron como tenían que aparecer desde las alturas y que bueno ver que esta multitud estaba encabezada por alumnos universitarios de la sub sede Tayabamba, y sus dirigentes, la combinación perfecta para la conducción y el liderazgo de los grupos que no desbordan y que utilizan la razón como principal arma para protestar y convencer, ese fue el mensaje.

Llegaron al bordear las once de la mañana en fila, pisaron el asfalto de la ciudad capital y con la frente en alto, sin arengas, sin tumulto y sin amenazas marcharon limpios hasta el local municipal custodiando a sus dos regidores, los hicieron entrar y enrumbaron con dirección a la policía, tenían mucho por decir y lo dijeron.

Cuando las agujas del reloj marcaba la una con treinta minutos, en una manifestación pública, uno a uno los dirigentes convencidos de lo que decían y seguros de lo que sabían empezaron diciendo las verdades que muchos no queríamos ver o muchos nos hacíamos de la vista gorda, verdades al fin y que fueron dichas en el corazón de la ciudad y sus habitantes.

No más abusos, basta ya de discriminación con el hombre y la mujer del campo, porque odiarnos el uno con el otro si todos somos iguales, somos peruanos y eso basta, sin embargo todavía arrastramos los viejos prejuicios de la división del campo y la ciudad, donde ellos son los jalquinos y nosotros que? acaso vivimos en Londres?.

La lección impartida y lo medular del mensaje esta claramente definida en las frases que expresan más que un llamado de atención una critica sana pero demoledora; ni nosotros que estamos en las alturas alejados de la modernidad cometemos las barbaridades que ustedes estando en la ciudad donde están los profesionales, lo hacen; acaso no tienen abogados  que les asesoren?.

No hay peor ciego que aquel que no quiera ver, no hay peor sordo que aquel que no quiera escuchar y no hay peor humano pensante que no quiera reconocer que lo dicho por estos comuneros encierra una filosofía de gran verdad: si buscan la justicia, no cometan aquello que la propia justicia condena.
Las respuestas a estas reflexiones, desde luego siempre fueron las mismas; los asesinatos, las violaciones, etc. es verdad y obvio que las muertes producidas y las demás fechorías tienen que castigarse, para eso esta el brazo largo de la justicia, aunque lenta, pero se va abriendo paso, lo demás es un mero pretexto para justificar los excesos, los figuretismos, los acomodos políticos y las bravuconerías de algunos que se creen los elegidos.

No se puede generalizar a todo un grupo o a toda una comunidad las fechorías de algunos, no todos son los asesinos y no todos son los violadores y no todos están armados y hay que arremeter contra ellos, por simples suposiciones o por un desmedido y enfermizo afán de protagonismo.

Ante una amenaza o un peligro cualquiera tiene la obligación de repelerla, defender al grupo, defenderse así mismo. No significa defender a los asesinos, de ellos que se encargue la justicia como ya lo viene haciendo.

Lo del viernes se resume en las palabras del fiscal y con esto termino: “Cada vez que yo escuchaba que baja la comunidad, había como una especie de miedo, me doy cuenta que no es así, que ustedes son personas pacificas y les felicito por eso”.

Al igual que llegaron, se fueron, dijeron lo que tuvieron que decir y se fueron convencidos que el mensaje llegara tarde o temprano a convertirse en meditación de todos, si queremos paz, basta de violencia.

Y que bueno que la tolerancia y la paz, llegue desde arriba y al igual que el fiscal desde esta columna también felicito a todos y en todos ellos a Melinda Guillen Alva, a quien desde luego le espera los destinos de su comunidad en un tiempo no muy lejano.

Por: Guillermo Ortega
REDACCIÓN DIGITAL Eltayabamba

 


 
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