Eltayabamba.- El apartheid fue la segregación racial practicada en la república de Sudáfrica, y consentida largamente por el Estado; y fue Nelson Mandela cuando subió al poder en 1994, quién puso punto final a esta abominable práctica racista contra los negros en su propio país.
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Personaje de la televisón peruana que ultraja continuamente a la condición de la mujer andina. |
El clasismo, el regionalismo, y muchos ismos, son modos distintos de apartheid; es decir, enfermedades mentales colectivas nocivas para el sano desarrollo de las sociedades.
Ayer algunos medios informativos ponían en grandes títulos "La paisana Jacinta vuelve a la televisión este sábado”, es decir, el personaje que hace negocio ultrajando continuamente la condición de la mujer andina.
No es la mujer andina la que nos representa con sus trajes típicos al Perú entero, con sus bailes al vuelo de sus polleras, con su mantilla roja a la espalda al son de la Valicha?
En México, Panamá, Colombia y otros países vecinos, hay innumerables programas televisivos que hacen de la candidez de la gente un pantomima; pero lo hacen artistas con evidente talento; porque para remedar hay que tener esa gracia natural que derrochaba Cantinflas representando al hombre común mexicano, en donde el humor alternaba con la cultura, la enseñanza y el arte; idoneidad que saltó de la pantalla chica al cine, y de México al mundo.
Ver una pintura de los maestros, como la Maja desnuda del Goya o los desnudos de Miguel Ángel en la capilla Sixtina, despiertan sosegadamente la belleza en el espíritu; contrario a la seudo pornografía que pintan nuestros modernos artistas o exponen nuestros manipuladores publicistas; porque para pintar no basta dar forma con las manos, hay que insinuar lo que está oculto más allá de la carne, la pureza, la inocencia que no se puede colorear.
De semejante modo, nos embelesamos en la comedia, mirando a Cantinflas o el Chavo; contrario a los nerviosones e inseguros humoristas de la televisión de nuestro país, que han hecho carrera usando la “viveza de calabozo”, confundiéndola con virtud y aptitud escénica; y si saltaran de la pantalla chica al cine, su medianía, nos causaría shucaque colectivo.
“Regreso como invitada en El especial del humor (Frecuencia Latina) en una secuencia que se llama ‘Locademia de candidatos’, donde recibiré a Susy Díaz, Florcita y ‘Mero Loco’…”, comentó (La paisana Jacinta) el personaje de Benavides, señala el Comercio de Lima. ¡Que noticia!
Como sabemos, los programas a los que en Perú llamamos “de humor”, no se tramiten precisamente en horarios no aptos para menores.
Un reciente estudio realizado en la Universidad Estatal de Kansas, USA, sostiene que los niños tienden a interpretar las burlas (de otros niños o en la televisión) como un ataque negativo, aunque sean hechas sin intención de hacer daño, afectando tempranamente la formación de su yo interno, y por ende de su autoestima.
Y como es conocido, la repetición hace el hábito, el hábito hace la costumbre, la costumbre hace la tradición y la tradición se respeta como ley.
Muchas de nuestras verrugas nacionales, como el insulto, la burla, el deseo de predominar sobre los demás por mero antojo, entre otras máculas, se han asimilado como parte de nuestra cultura, gracias a la repetición cotidiana; y se hereda inadvertidamente en el semillero: hogar, barrio, escuela y televisión.
No permitamos que se continúe con esta vieja costumbre de dañar el autoestima de nuestras niñas del ande y la amazonía; no permitamos que el negocio desfigure la forma y espíritu de la mujer del campo o de la provincia.
Trasmitamos una y otra vez nuestro rechazo a estos espacios que fomentan una forma de apartheid, y que ultrajan a la gente sencilla de nuestro país.
Arnold Melgarejo López
REDACCIÓN DIGITAL Eltayabamba
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