La Prensa de Panamá.- Parece que el Perú está pagando un karma colectivo, porque no cesa de atraer calamidades a su vida nacional. En esta ocasión, y por segunda vez, la personalidad del Dr. Alan García Pérez, presidente de la República, que ya le ha costado al país millonarias sumas de dinero, entre la ruina de muchas empresas privadas y empobrecimiento de millones de peruanos durante su desastroso primer gobierno. Hoy, poseído por una nueva obsesión, está sumando al Perú a cuantos convenios comerciales se pueda, sin importar si profana las leyes o ultraja la soberanía, indudablemente, precedido por su habitual discurso emocional y de doble moral.

El Dr. García Pérez celebró, el primero de marzo, la entrada en vigencia de un tratado de libre comercio con Chile, legítimo desde el ángulo comercial, pero en sus términos es contrario a los principios de la Constitución, tratado que además no ha sido ratificado por el Congreso, como lo arbitra el derecho internacional cuando la materia alcanza la soberanía de un Estado.
Actualmente Perú tiene un juicio en contra de Chile en la Corte Internacional de Justicia de La Haya por un problema de frontera marítima, porque Chile ejerce soberanía en un espacio de 37 mil 900 kms2 sobrepuesto a las 200 millas del mar peruano.
En el referido TLC, explica el ex canciller Manuel Cuadros, en la definición del territorio, se suplanta el concepto de “dominio marítimo” (como señala la Constitución peruana) por el de “espacio oceánico”; además, no se mencionan las 200 millas, como también señala la Carta Magna; bocado cotizado para la postura chilena ante La Haya, porque Chile se sustenta en muchas palabritas de viejos convenios inocentones del Perú.
Y la otra hendija altamente peligrosa y muy sospechosa, es que en el TLC entre Perú y Chile “Se excluye la causal de seguridad nacional”, explica el ex canciller, es decir, que a las empresas chilenas “no se les puede expropiar por seguridad nacional (en una eventualidad que lo amerite) en tanto que sí, a cualquier otra empresa extranjera establecida en el Perú”. Texto violatorio de la Constitución, y además, delicado, porque los tratados internacionales priman sobre la Constitución de los Estados. ¿Que pretende el señor García Pérez y para quién está gobernando?
La extraña conducta del presidente peruano se asemeja al Bunau-Varilla, aquel que entregó a perpetuidad a los Estados Unidos la franja canalera y sin el consentimiento del pueblo panameño; e irónicamente el presidente García Pérez hace 20 años endilgó al ex presidente panameño Guillermo Endara como “el Judas de Panamá”, y hoy, ese mismo presidente García Pérez, se ha convertido en el “Judas del Perú”, vendiendo la patria a cambio de una monedas.
Por: Arnold Melgarejo López
REDACCIÓN DIGITAL Eltayabamba
|