Eltayabamba.- Cuando finalizaba la edad media Europea, los burgueses, es decir, los dedicados al comercio que se aglutinaron para producir manufacturas e intercambiar mercancías, fueron los que dieron nacimiento a los burgos o ciudades medievales, cuna del mercantilismo que más tarde alumbraría al capitalismo moderno.

Estados Unidos, la potencia mundial, es un país netamente empresarial, en donde prima la propiedad, la empresa, los negocios, las finanzas, de allí su riqueza indiscutible; contrario a nuestro Perú, cultural, académico, tradicional; todo este acervo es laudable, pero nos ha convertido en presa fácil para los tiburones empresariales que vienen a succionar la riqueza que nosotros no sabemos explotarla; y lo extraño, es que estamos conscientes de esa realidad y hemos hecho muy poco o nada para cambiarla, porque yo escuché parte de esta teoría en Tayabamba cuando era un niño.
La pregunta es por qué no damos el giro, por qué no buscamos imitar los métodos que ya están probados y que generan resultados, y no me refiero a ideologías políticas, sino al procedimiento de generar riqueza en forma sostenida como comunidad de una provincia; porque todos los patacinos coincidimos en que queremos algo mejor para nuestra tierra; pero la cuestión se opaca cuando vamos a tomar la punta de la madeja, porque “nuestra mentalidad” es la principal barrera que nos impide iniciar el tránsito por el sendero del progreso material; lo expreso con el cariño y el amor que le tengo a mi tierra.
En Tayabamba y en todo Pataz, nunca hemos visto al comercio como una expresión de cultura, “cultura empresarial”, ni siquiera hemos llegado al grado de capitalismo en sí; apenas hemos alcanzado la etapa de mercantilismo y trueque, de allí nuestra alergia “aristocrática” de rechazo a ser comerciante y nuestra inclinación por las carreras tradicionales.
Pataz para integrarse al ritmo del resto del país tiene que generar recursos económicos en lo individual o en lo familiar, y luego el intercambio verterá por añadidura en lo colectivo; porque la riqueza aurífera es nuestra solamente en la teoría, en tanto no sepamos como aprovecharla; por lo tanto para integrarnos al ritmo del siglo XXI, es imprescindible trazar objetivos comunes como provincia, avanzar unidos (y en eso coincido con los jóvenes de JALCAP), mirando como objetivo: el progreso de Pataz; solo así, veremos girar la rueda de nuestra historia como provincia.
Pero antes de avanzar por ese sueño, es ineludible dar un giro a nuestra mentalidad, a nuestro modo de ver el mundo, a nuestras valoraciones respecto al trabajo, a dejar de mostrar desprecio por otros delante de los niños (para evitar la trasmisión generacional), a creernos que somos mejores por haber nacido en una urbe, a pensar ingenuamente que el sonido de nuestro apellido representa genética superior, y todas esas telas de araña que solo en nuestro país tienen asidero, porque en el resto del planeta, donde la edad media fue superada hace muchos siglos, ya nadie piensa así.
Comprendo los motivos que surgieron del choque de las dos razas y culturas y que moldearon nuestra conducta psicológica nacional, como lo expresa sabiamente nuestro amigo Esteban Meza en sus escritos; pero hay que trabajar sobre nosotros mismos, ese es el propósito final de la educación.
Eh allí nuestro primer molino de viento que parece un gigante impidiendo nuestro avance, esos gigantes son nuestros paradigmas mentales que nos atemorizan, apenas aspas movidas por el viento de la tradición. Pero arrojémonos sin temor como lo hace el Quijote, porque solo así nos liberaremos de los nudos ilusorios que nos empobrecen espiritual y materialmente e impiden el progreso colectivo de nuestra provincia.
(Continuaremos en la segunda parte).
Arnold Melgarejo López
REDACCIÓN DIGITAL Eltayabamba
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