Eltayabamba.- La empresa moderna gestora de éxito económico de los países prósperos, se sustenta como un ente, como una persona, con un modo de ser y un modo de proceder (Servicio al cliente), con un nombre (Alimentos Pahuarchuco S.A.C), con número de identificación (RUC expedido de Sunat), con una partida de nacimiento (Minuta de constitución) y con una dirección física (Estamos ubicados en calle Bolognesi 666); a todo aquello se le denomina “cultura empresarial”.

En Tayabamba y Pataz, como lo hemos expresado en la parte I, no vemos a los negocios o ser empresario como una forma de realizarnos profesionalmente; porque pensamos, no todos, que el paso por una institución educativa superior es lo único que nos da este distintivo de profesionales; especialmente porque así lo “dirá” la silenciosa opinión roedora del pueblo; por otro lado, pensar en los negocios lo asociamos a la apertura una gran abarrotaría, lo cual demandaría de un capital; porque “que dirán” si pongo un kiosco. Aunque me entusiasma saber que nuestro Tayabamba de hoy es menos prejuicioso que antes, es más popular; así que las generaciones que migraron a las ciudades costeñas, no podrán negar que las principales calles de Trujillo o Lima, están sembrados de exitosos negocios a cuyos dueños (comerciantes) no le podríamos acusar de poco profesionales.
Profesional es toda persona que puede brindar un servicio o elaborar un bien, “garantizando el resultado con una calidad determinada”.
Un profesor preguntaba a los niños en la clase ¿Qué quieren ser mañana cuando crezcan?, todos señalaban alguna profesión u oficio, pero uno de los niños dijo que cuando sea grande quería ser “estupido”; sorprendido el profesor le preguntó por qué, y el niño le respondió: “porque todas las mañanas cuando salimos de casa para tomar el microbús, coincidimos con mi vecino un señor que sale en un Mercedes Benz, y mi hermano me dice, mira el carrazo de ese estúpido, y la casa que se gasta, y que decir de la mujer hermosa que tiene ese estúpido; por eso, cuando sea grande quiero ser estúpido, señalo el niño, frente a la mirada estupefacta de su maestro.
¿Y la pobreza cristiana predicada en la iglesia como virtud? Pues, se refieren a una actitud, supongo, porque eso dicen las escrituras; de lo contrario habría que preguntarles a los que nos predican la humildad de San Martín de Porres, haber si ellos viven como los pobres de Pataz o como los necesitados que engruesan los suburbios de la costa. La humildad no provoca conflicto con la prosperidad. Estoy convencido que los campesinos, la gente rica de verdad, y los sabios (virtuosos que han crecido internamente), son los más humildes de proceder que el resto de la población, en el Perú y en todo el orbe.
Pataz para progresar sostenidamente y nivelarse al resto del país que vive el siglo XXI tiene que desarrollar una “cultura empresarial”, porque ésta, solamente requiere de esa energía y entusiasmo como el que nos han manifestado nuestros hermanos patacinos que escribieron desde el Argentina a este medio y lo pudimos leer en la portada; seguro estoy de que el reto y la necesidad en tierras extrañas les hizo parirse a sí mismos como nuevas personas ante el mundo.
Los patacinos que aun están en la primera juventud son los llamados a hacer una nuevo Pataz, porque su camino aun no ha sido transitado y todo está por hacer; les recomiendo reflexionar en soledad sobre su vocación, porque la nave que nos enrumbará hacia océano de la vida, tienen muchos puestos, desde el capitán, el cocinero, el barrendero, el marinero, el timonel, etc. todos y cada uno son importantes y necesarios para que la nave llegue a buen puerto.
Sepamos que cualquier oficio que tengamos en mente, es solo el instrumento para ganarnos el pan, porque la realización como personas, es una vivencia muy intima que está unida a nuestro destino en la tierra; y trabajar engrandeciendo a Pataz es una oportunidad para ejercitarla; porque la riqueza espiritual y cultural de nuestra patria patacina está esperando que sus hijos la materialicemos en la prosperidad.
(Continuaremos en la tercera parte).
Arnold Melgarejo López
REDACCIÓN DIGITAL Eltayabamba
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