Eltayabamba.- El turismo, como todos sabemos es una seductora industria que nos articula con el mundo y sobre todo genera empleos e ingresos en las comunidades involucradas. En nuestro país la magnesia de esta actividad es la cultura incaica.
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La imagen de la Virgen del cerro la Plata con el niño en brazos y el ángel de rodillas a su costado. |
Recuerdo haber escuchando muchas veces hablar sobre los atractivos de Pataz, más que como destinos turísticos, como bellezas inherentes a nuestra provincia, materia a la que me referiré en otra oportunidad, por ahora, quiero discurrir sobre un asunto que los patacinos apenas advertimos cándidamente, y quizás logre despertar una brizna de sana curiosidad; no el fisgoneo de los mirones casuales, sino al atractivo legítimo que apasiona al turista por un lugar, como las pirámides de Egipto o nuestro Machupicchu, con y sin los votos ingenuos para convertirlo en maravilla moderna.
Me refiero a la virgen del cerro la plata, sí, aquella imagen que vemos desde Tayabamba todos los días sin advertir ningún asombro, porque forma parte de nuestro entorno paisajista; pero si supiéramos que aquella imagen en la roca de tan colosal tamaño podría representar el tesoro escondido de Tayabamba y los patacinos, entonces empezaríamos a mirarla más seguido, al grado que a nuestro Santo Toribio no le gustaría mucho.
El turismo de peregrinación es un destino que cada año mueve a millones de personas, a millones de turistas para ver a Notre Dame, Medjugorge, Jerusalén, Fátima, Guadalupe, etc. lugares que son para los católicos, como la Meca para los musulmanes o el Ganges para los hindú. Estos polos de peregrinación están cortejados por empresas que ofrecen sus servicios a los visitantes, tales como agencias de viaje, hoteles, restaurantes, artesanos de subvenir, guias, etc. y usualmente los gobiernos locales y nacionales financian la publicidad para que la máquina funcione, y evidentemente genere ingresos para la región y el país.
Las veces que he mencionado a la Virgen del cerro la plata, siempre han quedado cautivados y con viva curiosidad por conocerla, porque en el planeta entero, que yo sepa, no hay una imagen del tamaño y la perfección de la Virgen de la Plata de Tayabamba, notablemente colocada en su altar natural azul con plata; y como todos sabemos, allí apareció, allí se formó, no intervino la mano humana.
Hablar de la Virgen de la Plata de Tayabamba con fines de turismo de peregrinación aun es muy prematuro, por la falta de infraestructura imprescindible para la oferta turística; pero si espero encender una llamita en el corazón de las nuevas generaciones para que empecemos a hablar más de la nuestra Virgen de la Plata, a mirarla más seguido, a pedirle algún favor; quizás ella personifica una nueva época que está surgiendo en el alma colectiva de Pataz, y mencionarle, represente nuestra modesta ofrenda.
Cuando Tayabamba este preparada para recibir visitantes de todas las latitudes, el nombre de Pataz surgirá inevitablemente como un destino turístico en La Libertad; pero entre tanto, nos toca a nosotros mantener vivo el rescoldo de nuestras tradiciones, de nuestro espíritu de las tayancas, de nuestra provincia de las patas y declives; o nuestros niños soslayarán nuestra generación por no haber dejado una impronta continuadora, nuestro aporte a la historia patacina.
Que la Virgen de la Plata nos ayude.
Arnold Melgarejo López
REDACCION DIGITAL Eltayabamba
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