BIOGRAFÍA
Maestra y madre tayabambina
En la provincia de Pataz, departamento de La Libertad, nacieron y trabajaron con esmero maestras brillantes. Dejaron una huella imborrable en el pueblo y en las generaciones que formaron. Entre ellas figura la destacada maestra Lucrecia Vidal Arias. El 23 de mayo de 2004 recibió un merecido homenaje como madre y maestra tayabambina, por los residentes patacinos en Lima.
Doña Lucrecia Vidal Arias nació el ocho de febrero de 1923, un año que se oculta en las brumas del recuerdo, entre bosques de capulíes y el murmullo del río Cajas, en la calurosa tierra de Huaylillas. Sus padres fueron don Celso Vidal Armas de Tayabamba y doña Sara Victoria Arias Montoya de Parcoy. Su niñez y adolescencia transcurrieron en Tayabamba. En Lima estudió secundaria y su formación profesional, como otros distinguidos maestros de Pataz, la realizó en el Centro de Formación Magisterial. Estudió Administración Pública que comprendió: Secretariado Administrativo, Documentación y Archivo e Introducción a la Jefatura Femenina.
Maestra y madre, madre y maestra excepcional. Tiene cinco hijos: Alfonso, Sara, Sonia, Fernando y Renzo; ellos le han prodigado 13 nietos. Sus hijos han tenido el privilegio de recibir el amoroso cuidado y la sabia orientación, como es la que ofrecen a sus seres queridos las madres patacinas, cuyas cualidades sobresalientes son la abnegación, la sinceridad, la afectividad y la hospitalidad. Doña Lucrecia tiene un alto concepto de los hombres patacinos, manifiesta que son seres buenos, afectuosos y “tratan bien a sus mujeres”. La primera y definitiva formación es la que recibimos de nuestra madre, en el hogar, durante la niñez; la educación que ofrece la escuela y la universidad es sólo un complemento, estas instituciones pueden dar conocimiento científico y tecnológico, pero los valores y la afectividad que orientan la vida se beben en el hogar. En la señora Lucrecia Vidal Arias comprobamos con certidumbre esta afirmación.
Estas palabras serían suficientes para honrarla como madre Tayabambina ejemplar. Lucrecia Vidal es además la expresión viva de la maestra, la intelectual, la investigadora, la historiadora preocupada permanentemente por afirmar la identidad y los valores que distinguen a nuestra provincia. Por ello en una circunstancia el historiador Luis E Valcárcel le autorizó afirmar: “Pataz es la provincia más rica del Perú, no sólo por el oro, los recursos hídricos, la flora y la fauna, sino también por los restos arqueológicos preincaicos y los caminos del inca que atraviesan nuestras tierras, sólo comparables con la Gran Muralla China”.
Llevó a las aulas el don de la palabra y el ejemplo para cultivar en los niños y jóvenes la práctica de los valores más genuinos del ser humano, como es el amor a la vida, a la humanidad y la solidaridad con los más humildes. Así ejerció el magisterio durante cinco años en la Escuela de Mujeres 282 de Tayabamba, en donde, en una ocasión, fue visitada en su aula por el supervisor Patiño, de quién recibió elogiosos comentarios al observar la calidad de su labor docente.
En Lima trabajó en diferentes colegios, se puede mencionar algunos como el 4496 de Magdalena del Mar y el San Martín de Monterrico.
Tenemos el orgullo en Pataz de contar con mujeres intelectuales de gran valor. Lucrecia Vidal es una de las que destaca no solamente en campo literario, sino también en el ensayo e investigación histórica. En literatura obtuvo dos premios; el primero, en un concurso periodístico relacionado con el patriotismo, artículo que fue publicado en El Comercio; el segundo premio, en un concurso de poesía sobre el Día de la Madre organizado por el Ministerio de Educación, poema publicado en la revista EDUCACIÓN.
“ORO PARA EL RESCATE” (1979) es una de sus obras con la que alcanzó mucho éxito, no sólo porque se vendió toda la edición sino por la opinión crítica favorable. En ella se incluye apuntes históricos, mitos, leyendas y relatos que dan cuenta de diversos aspectos de la vida de la provincia de Pataz. En esta publicación revela: “Pataz se constituye así en el principal centro aurífero de todo el norte del Perú precolombino, y el oro que se produjo por entonces sirvió para cubrir los templos del Sol y la Luna en los valles costeños de Moche y Virú, así como para comerciar, por el sistema de trueque, con las civilizaciones del antiguo Perú”. Denuncia el sistema de explotación que se tabléese en la Colonia y en la República. Concluye su ensayo sobre el oro en Pataz señalando: “que la historia no se repita. Que no aparezcan conquistadores ni aventureros, piratas ni corsarios. Y así como de esta tierra salió el oro para el rescate del último Inca del Imperio, que la riqueza que aún queda por extraer, cual ilusoria indemnización de una nueva florescencia, rescate el bienestar y la felicidad para sus hijos y para quienes la produzcan”. Tiene lista una segunda edición enriquecida con nuevas informaciones. Tiene también concluida una novela.
Innumerables artículos suyos han sido publicados en revistas y periódicos. Fue la primera directora de la revista “AMISTAD PATACINA”, vocero del club Tayabamba, cuyo contenido principal está dedicado a la educación, al folklore, la defensa de los recursos mineros y a la cultura.
En circunstancias en que acompañó a su hijo Renzo a Costa Rica, donde él seguía sus estudios de post grado, se sumergió en una gran biblioteca, leyó hermosas obras de escritores de renombre, asistió a conferencias, que le permitieron tener una visión más amplia del Perú. Fue un viaje precioso, su mejor viaje. Estuvo en dos ocasiones en Europa; en España visitó el Archivo de Indias, donde, entre otros valiosos documentos históricos, pudo leer las obras del Inca Gracilaso de la Vega. Ello explica su pasión por los libros y que en alguna ocasión me dijera: “no hay cosa más bella para mi que los libros”
Alentó y formó parte de diversas instituciones patacinas donde cumplió roles protagónicos. Actualmente es socia de la “UNIÓN PANAMERICANA”, organización internacional que organiza mesas redondas para tratar temas relacionados con la problemática de los pueblos de América. En estos encuentros, en más de una ocasión representó a Lima y al Perú.
Doña Lucrecia, al recordar tiempos de agitación política y su incondicional adhesión a la solución de los graves problemas de Pataz y a las obras que promuevan su desarrollo, se refiere a la intensa acción anónima que desplegó con algunos patacinos, en las oficinas de los ministerios, de los parlamentarios, de la presidencia de la república, de instituciones públicas y privadas. Sin desconocer las importantes contribuciones de otros patacinos ni de ilustres congresistas, en un rapto de añoranza y sinceridad me manifiesta “Con Juanito Morillo Miranda hemos hecho por Pataz probablemente más que cualquier diputado”. Es una mujer entusiasta, vital, de ideas claras y de acción; ello se advierte en sus palabras: “Tengo muchas cosas que hacer, a pesar de mi edad”
Lucrecia Vidal Arias, como buena maestra ama a sus discípulos, ama intensamente a Pataz y al Perú.
Emilio Morillo Miranda
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