
Tayabamba, capital de la provincia de Pataz, año dos mil nueve, se presenta como una próspera ciudad comercial con un crecimiento desordenado próximo a la tugurización, con abundante movimiento económico y una cada vez mas creciente acumulación del transito vehicular; es común observar a los ciudadanos propios y extraños en modernas motocicletas, automóviles, camionetas, camiones, ómnibus y volvos; dicho sea de paso contamos con cuatro agencias de transporte interpovicincial sin contar con el servicio de movilidad informal mediante combis, automóviles y camionetas Custer que transportan pasajeros todos los días a los distintos anexos y distritos de la provincia de Pataz.
Estos vehículos que circulan día y noche por las deterioradas pistas y calles de la ciudad, hoy por hoy vienen constituyendo un grave peligro a los transeúntes en su mayoría escolares y personas de edad acostumbrados a transitar libremente por las calles de la ciudad, puesto que ya se han producido accidentes de transito algunos de ellos con consecuencias fatales.
Este desorden vehicular y la falta de control policial con respecto a menores de edad que conducen vehículos, conductores ebrios sin brevetes y todo lo que concierne a política vial en el casco urbano de la ciudad de Tayabamba, es deplorable por cuanto la municipalidad provincial de Pataz hace poco o nada por solucionar este álgido problema, la falta de una política vial es evidente, en nuestra ciudad capital funcionan cuatro instituciones educativas del nivel primario, una del nivel inicial y tres del nivel secundario, además del instituto superior pedagógico y la filial de la Universidad Nacional de Trujillo y todos los locales se encuentran ubicados en avenidas y jirones por donde circulan los vehículos con alta velocidad; a esto se suma la falta de señalización de las vías transitables; no existen señales de circulación, los conductores circulan por donde mejor les parece a la velocidad que les viene en gana poniendo en serio peligro la integridad de los alumnos y transeúntes, todo esto a vista y paciencia de las autoridades policiales y municipales; nuestro alcalde se encuentra muy preocupado en otros asuntos que no precisamente tienen que ver con seguridad vial y ciudadana, sus constantes viajes a la costa y a la selva, parece que le hacen perder la perspectiva de los problemas que aquejan a nuestra ciudad capital; pero nadie dice nada.
Invocamos a los directores de instituciones educativas, docentes de aula, asociaciones de padres de familia, ciudadanos comunes y corrientes, al frente de defensa, al Sutep, ronda urbana, para que se sumen a esta campaña de sensibilización y exigir que nuestras autoridades hagan algo al respecto y no esperar que ocurran hechos de consecuencias lamentables.
Guillermo Ortega
Opinión Eltayabamba
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