
Algunos o bien la mayoría se han acostumbrado a utilizar el término “político tradicional” para denostar o insinuar que dicha expresión se refiere a una clase política caduca, desfasada, antigua, opositora sin razón, político picón, fracasado, perdedor, etc. en suma el término político tradicional al parecer lo hemos entendido como término peyorativo para calificar a cualquier personaje político o no que no está de acuerdo con las ideas del que lo dice o simplemente no piensa igual que este.
Para reflexionar si este calificativo se acerca a lo que quienes lo utilizan pretender descalificar a sus opositores, debemos buscar el origen de dicha definición además del espacio y tiempo histórico de quienes la utilizaron para poder emitir una opinión acertada de tal expresión.
Empezaremos hurgando el término tradición o tradicional en el diccionario de la real academia de la lengua española y encontramos que la palabra tradición y desde luego su extensivo tradicional, vienen a significar lo siguiente:
Tradición. (del lat. traditĭo, -ōnis). 1. f. transmisión de noticias, composiciones literarias, doctrinas, ritos, costumbres, etc., hecha de generación en generación. 2. f. noticia de un hecho antiguo transmitida de este modo. 3. f. doctrina, costumbre, etc., conservada en un pueblo por transmisión de padres a hijos. 4. f. elaboración literaria, en prosa o verso, de un suceso transmitido por tradición oral. 5. f. der. Entrega a alguien de algo. Tradición de una cosa vendida. 6. f. ecd. Conjunto de los textos, conservados o no, que a lo largo del tiempo han transmitido una determinada obra.
Tradicional. 1. adj. perteneciente o relativo a la tradición. 2. adj. que se transmite por medio de ella. 3. adj. que sigue las ideas, normas o costumbres del pasado. Real academia española © todos los derechos reservados.
De lo detallado podemos resumir que la palabra tradición en ninguna de sus definiciones contiene un término peyorativo o sinónimo negativo para proceder a calificar de tradicional en el sentido peyorativo de la palabra a cualquier político o aquel que pretenda serlo, ahora bien la palabra político, con ayuda de la definición acotada por la real academia de la lengua, nos define como:
Actividad de quienes rigen o aspiran a regir los asuntos públicos. Actividad del ciudadano cuando interviene en los asuntos públicos con su opinión, con su voto, o de cualquier otro modo.
Entonces, siguiendo en nuestro razonamiento académico y búsqueda de dicha expresión en la historia recordemos que el personaje que acuñó el término “políticos tradicionales” para denostar a sus opositores fue el ex presidente Alberto Fujimori, en plena efervescencia de su gobierno autoritario y dictatorial y es a partir de ese momento que nos hemos mal acostumbrado a utilizar o interpretar tal expresión como si dicho personaje lo haya utilizado en el significado estricto de la palabra o como si proviniera de un erudito en la lengua española y no haber reflexionado en la dimensión que significa dicha expresión.
Particularmente, en la modesta apreciación del término, puedo concluir que no debemos darle a la expresión de “político tradicional” el calificativo que le dio Fujimori y que hoy repiten sus seguidores o aquellos políticos autoritarios que no soportan la critica o no resisten a sus opositores o no tienen fundamentos para rebatir las contradicciones en el juego político, por el contrario debemos apreciar en la fuente de los términos que político tradicional, vendría a ser el personaje histórico cuyas ideas, obras, ejemplo de vida se han mantenido en el tiempo y venció al olvido, político tradicional en la cabalidad de su término e interpretación lo fueron José Carlos Mariategui, Víctor Raúl Haya de la Torre, Fernando Belaunde Terry, Alfonso Barrantes Lingan, Luis Bedoya Reyes, entre muchos otros que la historia del Perú y la humanidad los tiene registrado en sus anales.
Hago este comentario en virtud de haber leído en este medio las expresiones vertidas por el alcalde de la provincia de Patáz al referirse a sus opositores como “políticos tradicionales” y me trae el recuerdo de los años tumultuosos del dictador Fujimori calificando a sus opositores como tal y por lo visto aun quedan imitadores del dictador y esperamos que la historia los califique como se merecen y despejemos el término de político tradicional su lado peyorativo de quienes pretendendieron acuñarle y mas bien revaloremos la palabra tradicional en algunos ejemplos tales como la obra magnifica de don Ricardo Palma en sus Tradiciones peruanas, o las expresiones populares tales como: nuestra tradicional marinera, la tradicional Lima de antaño o brindando con la tradición de un buen vino.
Guillermo Ortega.
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